Por Rella Rosenshain de La Prensa, sobre la lectura

Para un artículo sobre la lectura publicado en la sección Vivir+ del diario La Prensa el 9 de marzo de 2009, la periodista Rella Rosenshain hizo la siguiente entrevista.

Rella Rosenshain: ¿Qué está leyendo actualmente? ¿De qué trata esta obra? ¿Qué es lo que más le apasiona de ella y con lo que lo identifica?

José Luis Rodríguez Pittí: Para mí, como lector devorador, es un poco difícil responder a esta pregunta. Son demasiadas obras, incluyendo las que estoy escribiendo, o aquellos libros ajenos a los que escribo un prólogo o una reseña. Empezaré con el último que llegó a mis manos, antes de empezar a responder estas preguntas es “El cuerpo y la letra”, antología poética que la Academia Norteamericana de la Lengua Española hizo de la poesía de mi amigo Luis Alberto Ambroggio y que ya empezé a revisar. Leo también, de forma intercalada, los 32 libros que forman parte de la Biblioteca de la Nacionalidad y que descubrí casi por accidente en el sitio de la Biblioteca Nacional en la internet. De esos, anoche leí parte de “Panamá indígena” de Reina Torres de Araúz y el “Compendio de historia de Panamá” de Juan Sosa y Enrique Arce. Cuando descubrí la colección hace unas semanas, me devoré “Tradiciones y cantares de Panamá” de Narciso Garay, interesantísima obra que recomiendo a todo panameño. En carnavales leí “Los magos del crepúsculo” poemario de mi amigo Wynston González, “El viaje del elefante” de José Saramago, una deuda que tenía pendiente con este autor que nunca ha logrado fascinarme, y “Monalisa Overdrive”, novela cyberpunk de William Gibson. No menos importante, a las que les estoy haciendo el prólogo, magníficas obras son los poemarios “De sueños, vigilias y trance” de Edilberto González Trejos y “Cómicas de Berlín” de A. Morales Cruz. Por supuesto, como es mi costumbre, siempre regreso a “El hacedor” de Jorge Luis Borges, o a “Árbol adentro” de Octavio Paz o a alguno de los libros de Stanislaw Lem o Philip K. Dick que siempre tengo a mano, y que nunca dejo de disfrutar.

R.R.: ¿Qué otro libro ha leído que a la fecha recomendaría con los ojos cerrados? ¿De qué trata y por qué?
JLRP: Depende del lector. A los padres de los más pequeños, les recomendaría leer a sus hijos algunos de los cuentos de Dr. Seuss, de los cuales mi favorito es “El lorax”. A los más grandes no los dejaría pasar sin ofrecerles un libro ilustrado de Neil Gaiman y los dos libros de Alicia de Lewis Carroll. Y a los lectores experimentados les diría que lean a Jorge Luis Borges, a Milán Kundera o a Artur C. Clark. Nadie debe pasar por la vida sin haber leído, además, a Stevenson, a Hugo, a Kafka y a Poe.

R.R.: ¿Qué significado tiene para la literatura? Así mismo, ¿el arte? ¿Para qué sirven?
JLRP: La literatura y todo arte sirven para definirnos. Para descubrirnos y encontrarnos. Para maravillarnos. Para identificarnos como parte de algo más grande que es la humanidad. Es el fenómeno natural, como lo es toda obra humana, que más nos asombra pues es el que se produce en nuestra mente, luego de procesar de alguna manera misteriosa todo lo que nos entra por los sentidos. Como sociedad, la literatura es importantísima. Tanto que no empezamos a desarrollarnos, hace varios cientos de años, en lo que hoy definimos como sociedad humana, hasta que no empezamos a contar historias, a narrar las hazañas en la caza, a recordar a los antepasados. En la literatura está nuestra humanidad.

R.R.: ¿Qué es lo más disfruta al momento de leer, y lo más que incomoda al hacerlo? ¿Cómo es un “mal” libro para ti?
JLRP: Depende de lo que leo, de la poesía disfruto mucho el buen uso del lenguaje, por el ritmo, por la ingeniosa metáfora y los símbolos. De la prosa, lo sorprendente de las tramas, el ingenio de los desenlaces, el suspenso contenido de una buena historia.

Un mal libro es el que no tiene estos elementos, aunque sea en parte de la obra. Pero, sobretodo, es el que no reta a nuestra inteligencia.

No hay nada que me incomode al leer, excepto tener que detenerme, ser interrumpido. El tiempo que siempre es poco.

R.R.: ¿Qué géneros lo enamoran? ¿Por qué?
JLRP: Me gusta leer. Los géneros son irrelevantes. De la poesía, me gusta su belleza, su estética, de la narrativa lo sorprendente, las tramas. Y en esto es irrelevante también si es una obra de ficción o la historia, rigurosamente contada.

R.R.: ¿Cómo se describe a sí mismo como lector? (¿Ordenado, complicado, exigente? etc.)
JLRP: Soy un lector voraz, desordenado, apasionado, insaciable y desesperado por lo corta que es la vida y lo mucho que hay por disfrutar de un universo en el cual la literatura es sólo uno de los tantos fenómenos asombrosos de los que podemos disfrutar.

R.R.: ¿Qué necesita encontrar en un libro para sentirse cautivado por él?
JLRP: Es algo indefinible, esa convergencia entre la estética de la palabra, la poesía, y la magia de los mundos inventados, las situaciones, la narrativa.

R.R.: ¿Qué autor nacional e internacional prefiere y por qué?
JLRP: ¿Cómo mencionar a Borges como “autor favorito” e ignorar a Jobim, Chopin, Kubrick, Monet o Sebastião Salgado? Todo arte es importante y en cada uno tengo autores preferidos. Pero, ateniéndome a la literatura, los fundamentales son: Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Ernesto Sábato, Umberto Eco, Franz Kafka, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson, Isaac Asimov, Milan Kundera, Victor Hugo, Stanislaw Lem, Philip K. Dick, Thomas Pynchon, Paul Auster, Toni Morrison, Salman Rushdie, Walt Whitman, Matsuo Basho, Ryonosuke Akutagawa, Yukio Mishima, Arthur C. Clark, Mark Twain, Ernest Hemingway. De los nacionales, tengo mis autores contemporáneos favoritos, pero en mi posición de actual Presidente de la Asociación de Escritores de Panamá no puedo hablarte en esta entrevista de ellos. De los ya fallecidos, me encanta la obra de José María Sánchez, los cuentos poco conocidos de Ricardo Miró y el trabajo de Mario Augusto Rodríguez, autores que me influyeron hondamente.

R.R.: Háblame un poquito de ti. Desempeño actual, estudios, intereses.
JLRP: Escritor, fotógrafo, promotor cultural, autor de “Sueños” (Premio “Dario Herrera” 1994 de la Universidad de Panamá), “Crónica de invisibles” (1999), “Sueños urbanos” (2008) y el ensayo fotográfico “Cuadernos de Azuero”.

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